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La ciencia argentina en peligro

En los principales diarios y canales de televisión los titulares oscilan entre la declaración de un nuevo “arrepentido”, anécdotas sobre los famosos cuadernos y allanamientos con perros y policía científica. Mientras, hay un sector del país que está al rojo vivo: la ciencia. Desde el inicio de la gestión macrista el presupuesto destinado al área se ha visto gravemente afectado. En complemento con la situación de crisis en las universidades públicas de todo el país y en un contexto de creciente malestar económico e inestabilidad, el futuro de la ciencia argentina está en juego.

 

El presupuesto durante la gestión de Cambiemos

Si bien en su campaña Macri prometió duplicar la inversión en ciencia y tecnología, el presupuesto implementado en 2017 la redujo sustancialmente, pasando del 1,52% del total nacional en 2015 al 1,22%. Esto profundiza el recorte realizado en 2016, donde ya había descendido al 1,4%. En 2018, el presupuesto votado nuevamente perjudicó al sector ya que, teniendo en cuenta la inflación estimada para este año, el nuevo ajuste implica una baja neta interanual comprendida entre el 10% y el 15% del total de fondos asignados al área.

Estos recortes presupuestarios se hacen visibles en la reducción de un 20% de las becas, la disminución del 60% de los ingresos a carrera de investigador del CONICET,  y una importante caída en el valor adquisitivo del personal del mismo. Cabe destacar el caso de lxs becarixs, cuyo salario pasó de ser USD 1200 en noviembre de 2015 a USD 500 en julio de 2018, por lo que actualmente están por debajo de la línea de la pobreza. En el caso de los organismos tecnológicos descentralizados y empresas estatales como el INTI y Nucleoeléctrica Argentina, hubo numerosos despidos durante la gestión de Cambiemos.

El desfinanciamiento de proyectos, la subas de los servicios de luz y gas y el encarecimiento de los insumos importados (como consecuencia de las constantes devaluaciones), sitúan a la ciencia en una grave situación de peligro. ¿Acaso pronto volveremos a escuchar que los investigadores deberían irse a lavar los platos, como dijo Cavallo hace poco más de veinte años?

 

Ser científico en Argentina

Pocos son los gobiernos que le han dado algo de importancia a la ciencia y la han nombrado en los discursos oficiales. Suena paradójico que, teniendo la mejor universidad e institución estatal de ciencia de Latinoamérica (la UBA y el CONICET respectivamente), el presupuesto destinado a éstas áreas sea una constante variable de ajuste.

Desde la dictadura militar se repite el mismo proceso cíclico: en un contexto de crisis económica, el desfinanciamiento de subsidios y congelamiento de salarios provocan una emigración masiva de investigadores que se ven obligados a dejar el país para poder vivir de su profesión; luego de unos años, con los cambios de gobierno y un mejor panorama económico, se proponen planes de repatriación de científicos y el presupuesto comienza a subir.

Eventualmente llega una nueva crisis, acompañada de recortes brutales y la nueva generación científica deja el país. Dedicarse a la investigación científica en organismos estatales en Argentina significa depender continuamente de la buena voluntad del gobierno de turno hacia este sector y someterse a la posibilidad de, en determinadas circunstancias, verse obligado a emigrar del país para tener un sueldo aceptable.

 

La importancia de la ciencia

El desarrollo de la ciencia es un pilar indispensable para la soberanía nacional, ya que permite la creación de conocimiento autónomo e independiente de organismos extranjeros, adecuándose a las necesidades y temas de interés de nuestro país.

La ciencia está en cada aspecto de nuestra vida: en el mejoramiento de las telecomunicaciones, en la  venta de remedios de laboratorios nacionales, en la aplicación de conocimientos sociales para medidas públicas adecuadas y un largo etcétera. La investigación científica atraviesa todas las esferas de la vida humana, proveyendo cada vez más y mejores soluciones a los problemas actuales para lograr el bienestar general de la población.

Contar con organismos científicos de calidad significa no depender del resto del mundo para el desarrollo de nuevas tecnologías, permitiendo una mayor especificidad de los conocimientos producidos y que así sean más eficientes para las condiciones de nuestro país. Para lograr esto es necesario ver a la ciencia como una inversión a largo plazo, no como un costo; se necesita calidad educativa, presupuestos adecuados para subsidios y nuevos proyectos, y salarios aceptables para los científicos. Pese a los promesas de campaña, la ciencia no parece ser prioridad para el gobierno de Cambiemos.

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Natalia Gherardi

Nació en el año 2000. Es ex-alumna del Nacional Buenos Aires y estudia Sociología.

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