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Bodegones italianos: pasta para las masas

Los bodegones son un tipo de local donde se sirve comida popular, es decir preparaciones tradicionales cuya receta va circulando de boca en boca. Son negocios familiares, de precios moderados y con atención al público de mozos que se desempeñan en el rubro o en ese mismo local desde hace décadas.

Este es un breve itinerario por bodegones italianos, una subcategoría dentro del género bodegón y una variante periférica y porteña de la trattoria del país mediterráneo. De ellos puede decirse que se constituyen desde una estética festiva y cocoliche, que tendrán a las pastas como la abanderada de la colectividad y que serán lugares bulliciosos donde recordar raíces y tomar lemoncello. Este es mi top 5.

 

Cantina Pierino

Local atendido por sus dueños, los tres nietos de Pierino, dueño original ya fallecido pero cuyo legado motivó a los tres Capalbo a trabajar el local 24/7, ocupándose de todo y sentándose en las mesas con los clientes a charlar y tomar una copita de algún anisado.

En esta esquina almagrense y centenaria se cocinan, con poco margen de error, las mejores pastas caseras de la ciudad, en especial las rellenas. Los ravioles de cordero patagónico o de calabaza y la lasaña, mis dos recomendados.

La estética es muy alegre y llena de detalles, objetos varios, carteles y papelitos pegados en las paredes. Quizás los precios no sean tan alegres como la ambientación, este es el bodegón más elegante de la lista.

Aconsejo reservarlo para alguna ocasión especial y ahí compartir una burrata con jamón crudo de entrada, un vino de la casa, unas pastas, mucho aceite de oliva y algún buen motivo para celebrar.

Lavalle 3499

 

Mamma Silvia

Ejemplar italianísimo en el barrio de Boedo. Atendido por sus dueños, ahí conviven tres generaciones juntas gestionando el negocio. El local es pequeño y ruidoso. Todo el espacio es un desorden sensacional de chucherías, fotos, cartelitos, artefactos varios y capas y más capas de recuerdos. Se trata de un horror vacui decadente pero simpático, anima mucho la visita.

La mayoría de las opciones son para compartir, la abundancia es la regla. El menú recorre todo el arco de recetas bodegoneras clásicas: desde tortillas y rabas hasta cazuelas de mariscos, carnes de todo tipo al horno o en guisos y las pastas rebosantes de relleno y repletas de salsa.

Hay un cartel fileteado que dice “Boliche de amigos”, un buen resumen de lo que se vive todos los fines de semana cuando la casa se llena de la gente del barrio. Mejor hacer reserva o ir temprano porque la prioridad es de ellos. Los precios son moderados y hay cortesía de lemoncello para el final.

Av. La Plata 1988

 

Spiagge Di Napoli

Palabra mayor en bodegones. Inaugurado en 1926 por la familia Ranieri, hoy están a cargo los bisnietos de esos inmigrantes llegados desde el sur de Italia, de la región de Puglia. Este local tiene la particularidad de ofrecer bandejas de pastas por kilo en el menú, mesas para grupos grandes, un tinto de la casa delicioso y bebidas en botella de litro y medio.

El salón es un claro exponente del folklore bodegonero: jamones colgando del techo, banderas, manteles rojos y blancos, fotos familiares y un televisor en silencio clavado en TyC Sports. Milanesas a la napolitana y fusilli al fierrito y el postre Spiagge Di Napoli son los imperdibles de la casa.

La relación calidad-precio es muy satisfactoria. Todo esto se corrobora viendo como todas las noches la gente del barrio se agolpa en la puerta esperando para comer en el Spiagge.

Av. Independencia 3527

Chichilo

Un clásico de Paternal que funciona desde 1956. Es una esquina muy pintoresca y costumbrista atendida por sus dueños y de una cocina ítalo-porteña casera y peculiar. Es uno de los últimos bodegones donde aún se pueden comer caracoles, conejo, ranas, truchas o animales de esa extravagancia. En la barra hay múltiples bandejas de entradas donde los clientes pueden elegir con qué empezar el banquete.

La estética carnavalesca debe ser la misma desde hace varias décadas: camisetas de fútbol envueltas en bolsas transparentes, guirnaldas y luces navideñas, manteles y sillas de caño rojas y cuadros con premios bizarros que recibió el bodegón y donde aparece Cacho, su dueño, sonriente.

En una de las paredes hay una afectuosa dedicación firmada por Maradona. No es de extrañar que exista una salsa para acompañar las pastas que se llame Maradona. Precios altos, recomendamos el conejo al vino blanco.

Camarones 1901

 

Don Chicho

Bodegón de cocina popular italiana en una esquina muy modesta del barrio de Villa Ortúzar. Es un local super amplio con producción de pastas a la vista del público. Los fusilli al fierrito son el plato insignia.

Data de 1922 y sigue una férrea tradición familiar. La línea fundadora es la de Zárraga y Plaza y la más heterodoxa, la de los bisnietos, ya fundó una sucursal en Palermo Hollywood.

El local original prácticamente no ha sido modificado conservando una estética simple y despojada. Se destacan las siluetas bailando tango pintadas en la pared y las dos banderas, argentina e italiana, unidas por la gastronomía, además de banderines de equipos de fútbol de la B.

Las sillas y mesas de plástico y los manteles de papel pueden generar algún juicio anticipado sobre Don Chicho pero la realidad es que se come muy bien y uno llega a sentir la informalidad de un comedor de un club de barrio. Los precios son accesibles y las pastas, patrimonio cultural de Buenos Aires.

Original: Plaza 1411

Sucursal Palermo: Honduras 5710

Por su trayectoria y persistencia, los bodegones son un rara avis de la gastronomía: sobrevivientes a todas las crisis cíclicas del capitalismo argentino de los últimos 70 años. Sobrevivientes también al buen gusto estético, atesorando recetas originales y objetos de colección. Los porteños les tienen un cariño ambiguo: entre la reivindicación, el olvido y la melancolía kitsch.

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Florencia Migliorisi

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