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¿Será apropiado por los hipsters? Conocé a la increíble comunidad del yo-yo de nuestro país

Lo agarrás, te lo ajustás en el dedo, lo tirás para abajo y con un ligero movimiento ascendente con la muñeca, vuelve. Sabés perfectamente de lo qué te estamos hablando. Ese mítico juguete que marcó la infancia de tantos, redondo y compacto, que te daba horas y horas de entretenimiento.  El famoso yo-yo. Lástima que haya caído en el olvido, ¿no? Ponele que en esta nota te contamos que hay una comunidad que sigue dándole vueltas al asunto.

¿Cuándo fue la última vez que jugaste con un yo-yo?

Durante la década del 70, el yo-yo fue el juguete más popular entre los niños. En el patio de la escuela, en las casas o en la calle, no había lugar dónde no se viera uno. Casi 50 años después, para la mayoría es más una antigüedad que un juguete. El yo-yo es muy simple: lo tirás, lo agarrás, lo tirás, lo agarrás, y así sucesivamente. Unos pocos se jactaban de saber hacer “el perrito” o “la vuelta al mundo”, pero eso era todo. Poco a poco las escuelas los empezaron a prohibir y los videojuegos fueron tomando protagonismo, desplazando al yo-yo. Sin embargo, existe una comunidad mundial que lo mantiene vivo, y tiene una sede en nuestro país.

La comunidad del yo-yo en Argentina

Nos pusimos en contacto con Axel Piñeiro, un experto yoyoista (?) y participante activo de la comunidad en Argentina. Axel estudia ingeniería de sonido, tiene 18 años y empezó a jugar con el yo-yo hace 7. Su interés surgió a partir de que él jugaba con diábolos y “como de chico siempre me gustaron, me compré un yo-yo”. Aprendió a partir de tutoriales en internet, principalmente en yoyoexpert.com. Hace un mes comenzó a relacionarse con otros yoyoistas por Facebook y a partir de ahí decidió empezar a nuclearlos a través de una cuenta en Instagram: @argentinayoyo. En esta, Axel comparte fotos y videos de toda la comunidad, con el objetivo de hacer visible la práctica de yo-yo en Argentina a empresas extranjeras que no venden sus productos acá. De vez en cuando, la comunidad se junta para compartir trucos y experiencias.

Vos cambiaste, el yo-yo también

El yo-yo de ahora no es el mismo de cuándo eras chico. Ya no es el Russell o el Bronco, aunque estos sigan siendo útiles para los trucos básicos. Axel nos contó que ahora se utilizan yoyos especiales, más parecidos en su forma a un diábolo, que permiten hacer muchísimos trucos distintos. De esta forma el yo-yo presenta miles de posibilidades y técnicas que lo hacen muchísimo más interesante, una de las razones por las que mantiene vigencia. Sin embargo, esto presenta un nuevo problema: en Argentina no se consiguen. Hay que comprarlos en el exterior y tienen un costo que va desde los 2 hasta los 400 dólares.

¿Quién puede aprender a usar un yo-yo y unirse a la comunidad?

Según Axel, cualquiera que tenga paciencia y dedicación puede aprender a usarlo y a hacer trucos. Asegura que la tendencia del yo-yo está volviendo debido a la activa comunidad mundial que, gracias a las redes sociales, comparte sus trucos y estos llegan a mucha gente que decide aprender a usar un yo-yo. Quizás en poco tiempo se convierta en otro rescate más de la cultura hipster, que suele engolosinarse y tunear objetos y disciplinas que, en algún momento y como pasa con el yo-yo, la cultura intentó declarar obsoletos.

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Alexis Rabinovich

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