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Conocé la historia del estudiante encarcelado por llevar hojas de coca a una festividad de la comunidad boliviana

Ilustración: Sukermercado

El 25 de agosto José Luis Zurita Delgadillo fue detenido por tener 35 kilos de hoja de coca. Los estaba trasladando para la realización de la ceremonia en honor a la Virgen de Urkupiña, una celebración tradicional de Bolivia -de donde son oriundos sus padres.  Como es usual en el país andino, en esa fecha se acostumbra mascar hojas de coca.

 

Cuarenta días preso por un “error” 

Al momento de la detención, la explicación de uno de los oficiales fue que era un delito tener más de 5 kilos de hojas de coca. Sin embargo, desde la sanción de la Ley 27.302 en 2016, se modificó la Ley nacional sobre tenencia y tráfico de estupefacientes. Explícitamente dice que las hojas de coca en estado natural no son consideradas un estupefaciente. Por lo tanto, su tenencia destinada a la práctica del coqueo no es un delito.

Tal vez con algo de ingenuidad se podría pensar que se trató de un “error” por parte de los oficiales, pero José Luis pasó 40 días en el Penal de máxima seguridad de Marcos Paz por orden de un juez. Recientemente se logró su liberación, pero no a causa de una revisión y rectificación voluntaria por parte de la Justicia.

Se logró gracias a la gran movilización social que produjo su caso, y al eficiente accionar de su abogado Francisco Ravina y el perfil de José Luis (es un estudiante universitario de nacionalidad argentina sin antecedentes). Sin estos factores, Zurita seguiría privado de su libertad por un accionar que no constituye delito alguno, y, en adición, sin ningún tipo de fundamento que justificara la prisión preventiva, ya que no existían pruebas a partir de las cuales se pudiera inferir que entorpecería la investigación o se daría a la fuga.

 

“Con esa cantidad no hacés ni para una línea”

Esa fue lo que le dijo un detenido por narcotráfico a José Luis mientras estaba en el penal, y es que la cocaína constituye menos del uno por ciento del peso de la hoja. Hacen falta 375 kilos de hojas cosechadas para obtener 2,5 kilos de pasta base de cocaína que a su vez dará un kilo de cocaína pura.

Tanto la cantidad como el fraccionamiento de las hojas que poseía José Luis evidenciaba que el único propósito era la práctica del coqueo: eran 35 kilos divididos en bolsitas de 400 gramos cada una.

Cabe añadir que la pasta base, la forma intermedia de la droga, se produce en las cercanías del lugar de cultivo de la planta, y, como es sabido, Argentina no tiene un clima apropiado para este tipo de plantaciones. Es por esto que en la mayoría de los casos se importa la pasta base desde Perú y Bolivia para continuar con el proceso químico dentro del país y llegar finalmente al producto final: el clorhidrato de cocaína.

La detención y privación de la libertad de José Luis no tenía fundamento alguno. No sólo carecía respaldo jurídico, sino que el delito del que se le acusaba no tenía correspondencia con las características del proceso de producción y tráfico de cocaína en el país.

 

Estados Unidos y las políticas de Patricia Bullrich

Desde que comenzó la “guerra mundial contra las drogas” de la mano de Nixon en la década de los 70, Estados Unidos ha intentado intervenir, de forma directa o indirecta, en las políticas de los países productores de las materias primas de las principales drogas (amapola, coca y marihuana) con la intención de “terminar con el problema de raíz”.

Más de cuarenta años después, la gestión de Cambiemos se vanagloria de la “lucha contra el narcotráfico”, que tiene como uno de los ejes centrales la participación activa de los Estados Unidos. Esto se refleja en las recíprocas visitas de funcionarios relativos al tema de ambos países y en el expreso pedido de Bullrich de la inclusión de Argentina en el plan internacional de Estados Unidos de combate contra la droga.

Esto implicaría la participación de agentes de la DEA en operativos dentro del país y capacitación de las Fuerzas de Seguridad argentinas para “mejorar las investigaciones relativas al crimen organizado transnacional como el narcotráfico”. Incluso el nombre de la campaña parafrasea el plan de Nixon.

 

Obediencia debida

Sin embargo, en la versión criolla no se trata de una intromisión por parte de la Argentina en las políticas de seguridad de otros Estados, vulnerando sus soberanías, sino en la obediencia a las recomendaciones del país que consume más del 60% de los estupefacientes producidos mundialmente, muchas veces pasando por encima de los rasgos culturales de una parte de la población argentina.

Como resultado, Argentina apareció por primera vez, y con apreciaciones positivas, en el informe emitido anualmente por el Departamento de Estado norteamericano sobre la situación de los distintos países del mundo en la lucha contra las drogas.

A partir de los resultados de este estudio, Washington decide, de manera unilateral,  sancionar a los Estados que no estén tomando las medidas “correctas”. Argentina fue recompensada por  obedecer las medidas dictadas por Estados Unidos con la exención de los impuestos aplicados por Trump a la importación de aluminio y acero.

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Natalia Gherardi

Nació en el año 2000. Es ex-alumna del Nacional Buenos Aires y estudia Sociología.

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