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¿La masturbación y la pornografía son exclusivos del hombre?

El tema de la masturbación -tanto masculina como femenina- fue por mucho tiempo un tabú total, cargado de desinformación (se aseguraba que era perjudicial para la salud) y de un fuerte trasfondo religioso, ya que tanto el cristianismo como el Islam rechazan con ímpetu esta práctica. Uno creería que esas ideas arcaicas ya fueron abandonadas y que, al vivir en una sociedad supuestamente regida por la razón, la reflexión y la ciencia, deberíamos aceptar que tanto hombres como mujeres desarrollen su sexualidad de manera libre, ¿no?

 

El rechazo al placer femenino

Ayer me encontré con una viñeta de una dibujante en la que aparecía una mujer más cercana a nosotras que al estereotipo patriarcal -con pancita, despeinada y sin depilar- en su cama fumando y masturbándose, con el epígrafe en el que se leía “un buen plan de viernes a la noche”. Entre los comentarios encontré gran cantidad de mujeres ofendidas alegando que la imagen denigraba a la mujer, primeramente por su aspecto “descuidado” pero sobre todo por mostrar ese acto tan íntimo y privado, y cuestionaban si no era mejor representar a la mujer siendo exitosa en su trabajo o en alguna actividad más intelectual. El desarrollo pleno de la mujer -y al mismo nivel que el varón- en el ámbito intelectual se ve muchas veces obstaculizado por la sociedad machista, es verdad, pero en el plano de la sexualidad el atraso es todavía mayor. También me encontré con hombres disgustados a los que la imagen les parecía innecesaria, desagradable y sobretodo asquerosa. Sin embargo, esos mismos hombres más tarde seguramente se masturben con una imágen similar, pero protagonizada por una actriz porno bien depilada y con grandes prótesis. Por último, me encontré con los infaltables comentarios que recuerdan al Medioevo, en los que se nos evocan pasajes de la Biblia sobre lo aberrante de la masturbación y el lugar que la mujer debe ocupar en la sociedad.

 

El lugar de la pornografía

Se han hecho grandes avances en los últimos tiempos y la auto-estimulación, junto con la sexualidad en general, están cada vez más difundidos y aceptados. Sin embargo la masturbación masculina se trata de manera distinta a la femenina. Ya con  la forma de referirnos a una y otra vemos una diferencia: sólo las mujeres “se tocan”, verbo que recuerda más a la típica delicadeza femenina frente a la banalizada expresión de “hacerse la paja” invariable para los hombres. Mientras que todos sabemos y naturalizamos que la gran mayoría de los hombres de cualquier edad se masturban de vez en cuando, en cuanto se trata de las mujeres, empiezan a surgir las vergüenzas y las dudas. ¿Todas las mujeres se masturban? ¿Es “normal”?

 

Y las mujeres, ¿miran porno?

La respuesta es que sí, a pesar de la carga de violencia y opresión sobre la mujer que suelen traer consigo los videos de las páginas más populares, que también suelen ser las más machistas.

La realidad es que la industria ha estado en la mira en el último tiempo, ya sea por sectores feministas que cuestionan fuertemente a la pornografía y tienen como propuesta -algo utópica- la abolición de la misma, o por nuevas corrientes de la industria que quieren desterrar a la pornografía falocéntrica como las producciones de Erika Lust o los videos de ForHerTube. Si bien encontrar éste último tipo de videos de forma gratuita puede ser algo complicado, posiblemente sean producciones de mejor calidad con actores mejor pagados que las páginas más populares como PornHub o xHamster, en las que, dicho sea de paso, 1 de cada 4 usuarios es mujer.

Cada vez más mujeres ven porno y admiten masturbarse, principalmente gracias a la progresiva -y algo lenta- eliminación de tabúes y la consecuente mayor predisposición de la mujer a aceptar y explorar su sexualidad. La tecnología también ayudó: ahora a través de Internet no se necesita mucho más que un celular para poder disfrutar de manera privada, sin que nadie se entere, mientras que antes era necesario pasar el momento -todavía más incómodo para la mujer- de ir hasta la caja del videoclub con el DVD erótico en mano.

Más allá de la posición ideológica frente a la pornografía y los gustos de cada unx, a lo que debemos apuntar es que todos, más allá de su género y orientación sexual, puedan sentirse cómodos para descubrir su sexualidad y podamos aceptar que tanto mujeres como hombres tienen derecho -y necesidad- de satisfacerse sexualmente. Pero también tenemos que apostar a que tengan las herramientas para ello, es decir, que la pornografía deje de ser falocéntrica y machista y comience a producir contenidos de acuerdo a los gustos de las mujeres.

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Natalia Gherardi

Nació en el año 2000. Es ex-alumna del Nacional Buenos Aires y estudia Sociología.

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