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¿Quiénes son y cómo operan los “wealth managers”? Los administradores de las fortunas de los mega ricos

Son uno de los secretos mejor guardados de las finanzas internacionales. Pueden ser hombres, pocas veces mujeres, multilingües y de las más variadas nacionalidades. Son además un eslabón complejo de la arquitectura financiera en la era de la globalización del capital, que debe proteger, aumentar y hacer circular el capital de los mega ricos eludiendo obligaciones impositivas y regulaciones estatales.

Ilustración: Olivia Mira

El mundo de los administradores de grandes fortunas (“wealth managers”) es desconocido para la mayoría de los mortales. Sin embargo, son uno de los engranajes clave que contribuye a la ampliación de las desigualdades en el mundo. El problema es que su rol es históricamente oscuro, el acceso a la información sobre sus tareas y sus giras por las principales capitales del mundo y centros de esparcimiento de las elites, como Saint Tropez o Punta del Este, suele estar reservado a muy pocos.

Quizás el único trabajo sistemático sobre estos protagonistas de la gestión del capital lo escribió Brooke Harrington, una profesora de sociología económica que hace poco más de un año publicó “Capital Without Borders. Wealth Managers and the One Percent”. Un libro valiosísimo pues buena parte de su “trabajo de campo” con los administradores lo desarrolló antes de eventos traumáticos para la profesión.

Las críticas directas a su rol en la economía por parte de la OCDE y escándalos financieros como los Offshore Leaks en 2013, los Paradise Papers, los LuxLeaks, los Panama Papers, los documentos fugados del HSBC, etc. confinaron a estos personajes definitivamente en el más sepulcral de los silencios.

Sostener una inmersión de largo aliento en ese mundillo es de por sí inédito, debido a los costos entre otras cosas. Pero Harrington logró acceder a informaciones privilegiadas y realizar una etnografía gracias al seguimiento de largo aliento, durante dos años en Suiza y Lichtenstein, de sus “colegas” en un seminario de formación en gestión de fortunas y a su participación en la principal asociación profesional de los administradores de grandes fortunas, la Society of Trust and Estate Practitioners. Además, desde ya, de haber realizado un impresionante número de entrevistas con “wealth managers” confirmados respetando el perfil homogéneo de su campo: 71% de hombres, 70% blancos, provenientes de profesiones vinculadas al derecho, los bancos y la contabilidad.

Le pertenezco

El objetivo fundamental de un “wealth manager” es proteger y aumentar la fortuna de sus clientes. Para conseguirlo, las hacen circular en distintas estructuras y países, con el objetivo de evitar reglamentaciones fiscales, tribunales o incluso a los herederos o cualquier persona o institución que pueda tener la intención de reivindicar una parte. Las tres características claves del oficio son: libertad, movilidad y discreción.

En definitiva, estos actores poco conocidos de las mayorías contribuyen con su trabajo a la internacionalización de las finanzas y a la consolidación de la nueva era del capitalismo financiero. Su trabajo casi cotidiano consiste en buscar, en todo el mundo, las condiciones fiscales y políticas más favorables para la fortuna de sus clientes. Y crear estructuras complejas con objetivos de evasión o elusión impositiva, disfrazar empresas familiares, etc.

Aunque no son por supuesto los jugadores mejor pagos del mundo de las finanzas, su profesión tiene una compensación simbólica no despreciable. Consideran que hacen un trabajo intelectualmente estimulante y creativo, lo cual es poco usual en el mundo financiero, y están en contacto con una elite global de difícil acceso y con un estilo de vida inalcanzable.

Las relaciones de los administradores de fortunas con sus clientes suelen ser además muy íntimas y de largo plazo, a veces toda una vida e incluso, en ciertos casos, en más de una generación. Una especie de médico de cabecera del canuto familiar. Tipos que tienen acceso a información muy privada de los principales multimillonarios del mundo y que, por lo tanto, podrían afectar su fortuna y reputación si no mantuvieran la máxima confianza y reserva. Tipos, a veces, irremplazables. Son ellos los que defienden la fortuna del 1% contra peligros siempre amenazantes. Los externos: impuestos, regulaciones, etc., y los internos: ex esposas, herederos.

A pesar de todo, los administradores de fortunas no se conciben a sí mismos como enemigos del Estado. Al contrario, gracias a que existen diferentes Estados, leyes y regulaciones, ellos pueden evitarlos. Su rol es jugar al gato y el ratón con las autoridades fiscales de distintos Estados, lo cual les facilita la tarea porque no hay reglas internacionales de gobierno del capital y su circulación, ni instituciones que intervengan en el caso de conflictos o fallas entre distintas leyes nacionales.

Su función en definitiva es “piratear” a cada Estado, para servir los intereses de sus patrones, los más ricos de todos los ricos.

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