Ponele.info

Negociados inmobiliarios y complicidad mediática: Larreta ataca de nuevo en Plaza Houssay y la villa 31

Encontrar al Gobierno de la Ciudad llevando a cabo remodelaciones innecesarias, arreglos de veredas en buen estado y negocios inmobiliarios y transacciones con los predios estatales más codiciados, sobre todo por su ubicación y extensión, como es el caso del ex Zoológico y el CeNARD, no es novedad.

Este tipo de medidas, muchas veces irregulares, no suelen ser difundidas como tales por los principales medios, así como pocas veces se habla de la inmensa deuda que viene acumulando la Ciudad desde hace años, la cual se vio acentuada en el último tiempo con el propósito de llevar a cabo la mega obra del Paseo del Bajo.

 

La plaza Houssay, nuevamente en remodelación

Si sos vecinx de la zona, o si estudiás o trabajás en alguna de las facultades que rodean a la Plaza Houssay, estarás acostumbrado a verla en remodelación con frecuencia.

En 2015 se la inauguró luego de prolongadas obras: se instaló un skate-park, canchas de cemento, “conexión Wi-Fi de alta velocidad” (cuyo funcionamiento era deficiente) y demás. Ahora, cuatro años después, ese “Campus BA” está siendo desmantelado para un nuevo proyecto: el “Campus Urbano”, un polo gastronómico y comercial que se instalará en el subsuelo de la plaza.

Dejando de lado lo reciente que fue la última reforma -que llevó una cantidad tiempo y dinero considerable-, se podría ver como positivo que esta zona, si bien se encuentra en el barrio de Recoleta, ofrece un público muy heterogéneo. Esto se debe a que la plaza funciona como escenario diario para estudiantes y trabajadorxs de las facultades dependientes de la UBA que se encuentran en las cercanías, lo cual se traduce en personas de distinto poder adquisitivo y preferencias, es decir diferentes perfiles de consumidor.

Esta cualidad podría aprovecharse para ofrecer una oportunidad a nuevos emprendimientos gastronómicos, pequeños productores, ferias orgánicas, y proporcionar un espacio para proyectos culturales alternativos; esto sería óptimo teniendo en cuenta la profunda crisis económica en la que se ve sumida el país, que complica sobremanera abrir por cuenta propia un establecimiento gastronómico y realizar eventos culturales.

Sin embargo, el espacio será ocupado por mega-empresas como Freddo, Pani y McDonald’s, y habrá unas salas de cine de la empresa Village, que no sólo no significan novedad alguna (todos estos establecimientos tienen otras sedes dentro del barrio), sino que están en su mayoría orientados a un público de medio y alto poder adquisitivo.

 

La “urbanización” de la Villa 31 y el Paseo del Bajo

Recientemente presentó en la Legislatura de la Ciudad, bajo la firma Horacio Rodríguez Larreta, un anteproyecto en el que se propone vender 12 lotes que hace poco el Gobierno de la Nación cedió al porteño. La transacción se realizaría para cancelar amortizaciones de deuda; se trata de la deuda que se tomó para el megaproyecto del Paseo del Bajo, de más de 400 millones de dólares.

Lo llamativo es que la mitad de estos lotes pertenecen al actual Barrio Padre Mugica, comúnmente conocido como Villa 31. De esta manera, en el marco de un “proyecto de urbanización” del que suele vanagloriarse el PRO (aunque los resultados son escasos y las condiciones de vida continúan siendo paupérrimas en la mayoría de los hogares), lxs vecinxs, muchxs de los cuales vienen construyendo su casa desde hace décadas, comprarían sus propias viviendas, para amortizar la deuda de un proyecto que en nada los beneficia. Es cierto que el Gobierno aseguró que se los precios serían accesibles y con financiación de hasta treinta años y el proyecto, en su momento, estableció el precio de $3.000 por metro cuadrado; sin embargo nadie ha aclarado hasta ahora las dudas de lxs vecinxs sobre los posibles aumentos de éste precio -lo cual es muy factible, teniendo en cuenta los índices inflacionarios que está teniendo nuestro país-, los intereses de la financiación en cuotas y demás detalles.

Sin embargo, lo que más controversial es el hecho de que dos de los seis lotes enajenados de la Villa 31, no tendrán estas supuestas condiciones especiales de compra accesible, ya que se encuentran “fuera del polígamo de urbanización”. Se trata de los terrenos  lindantes con el extremo norte del Paseo del Bajo; uno de ellos consiste en 15 mil metros cuadrados y está tasado en 898 millones de pesos, mientras que el otro asciende a las cifras de de 26 mil metros cuadrados y de más de 1200 millones de pesos.

Estas tierras, cuyo valor aumentaría a partir de la mega obra, quedarían destinadas para negocios inmobiliarios privados; lo preocupante es la posibilidad de que al quedar la villa entre dos zonas de alto poder adquisitivo, se dispare el costo de vida en el barrio y lxs vecinxs se vean expulsados de sus hogares. El legislador del PO Gabriel Solano declaró que se trata de un “negocio armado para beneficiar al capital inmobiliario” que tiene como objetivo “erradicar” a los vecinos de esa zona.

Más que un plan de urbanización verdaderamente beneficioso para lxs vecinxs, que mejorase de forma visible sus condiciones de vida, este proyecto parece acercarse a una política expulsiva, con el objetivo de liberar la zona de la Villa y hacer nuevos negocios con estas tierras.

 

Más ventas de espacios estatales y escasas propuestas

Un día después de presentar este anteproyecto, el Jefe de Gobierno de la Ciudad propuso la venta de tres edificios (ubicados en Flores, Monte Castro y Balvanera) que actualmente funcionan como institutos de detención de menores. Se justificó la propuesta con la antigüedad y disposición edilicia inapropiada de los edificios para tener la función actual, y se propone la creación de un “Centro Modelo de Reeducación y Reinserción Socio Educativa”. Si bien el nombre de esta propuesta puede parecer atractivo y prometedor, la realidad es que en el anteproyecto no se especificó las condiciones de su construcción (ni los plazos de tiempo ni el presupuesto), así como tampoco qué es lo que tendría de novedoso respecto a los centros actuales.

Esta situación recuerda a la UniCABA, al ser un proyecto que pretende el cierre de instituciones de menor tamaño (lo cual resulta significa una oportunidad para hacer nuevos negocios inmobiliarios) con la idea de unificarlos, pero no especifica realmente cómo suplir de manera eficiente la función de estos establecimientos.

Avatar

Natalia Gherardi

Nació en el año 2000. Es ex-alumna del Nacional Buenos Aires y estudia Sociología.

contacto@ponele.info