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Los multimillonarios de Silicon Valley se preparan para una mega catástrofe

El “supervivencialismo” se expande entre los magnates de la economía digital. Los nuevos multimillonarios consideran que se viene una catástrofe y, previsores, empezaron a organizarse.

El supervivencialismo ya no es patrimonio de unos pocos iluminados que viven en los bosques o los valles de las montañas a la espera del fin del mundo, ahora es la corriente “de moda” entre los principales cuadros de Silicon Valley.

Los primeros relampagueos de esta tendencia entre los multimillonarios norteamericanos pueden rastrearse en esta nota por momentos jocosa publicada en el New Yorker en 2017. Hoy ya es moneda corriente, muy especialmente entre los principales dirigentes de Silicon Valley y entre los grandes accionistas de la economía digital.

La cigarra y la hormiga

Examinemos algunos ejemplos. Steve Huffman es el joven creador del foro digital Reddit, valuado en más de 600 millones de dólares. Hace unos meses declaró que se operó los ojos porque en caso de catástrofe cree que tendrá más posibilidades de sobrevivir sin anteojos ni lentes de contacto. Además, tiene encanutadas en su casa motos, armas y comida. “Las tengo para poder aguantar un tiempo largo”, dijo cuando le preguntaron las razones de su acumulación compulsiva.  

Un ex dirigente de Facebook se compró hace poco más de un año varias hectáreas de bosques en una isla del Pacífico. Instaló generadores de energía, paneles solares, y almacena cantidad de municiones y armas. No está muy lejos de las zonas pobladas porque según su teoría no se podrá sobrevivir solo cuando todo reviente. Considera además probable que la gente se organice en milicias locales.

Otro dirigente de una empresa digital interrogado en el artículo de 2017 declaraba que como no le gustan las armas de fuego estaba haciendo cursos de tiro con arco y flecha.

Otro decía que siempre tenía en la casa un helicóptero (sic) con el tanque lleno, listo para despegar cuando haga falta y se construyó cerca de allí un búnker equipado con un equipo para filtrar el aire.

Otros se conforman con comprarse casas en diferentes países del mundo, por si tienen que irse a algún lugar remoto para refugiarse. El país de moda para los que recurren a esta última opción es Nueva Zelanda.

Lucha de clases digital

Todos estos casos, reseñados en el artículo del New Yorker y otros artículos y entrevistas publicados en la prensa durante los últimos tres años no son fenómenos extravagantes de una minoría de personajes estrafalarios.

Es difícil evaluarlo, pero las estimaciones más recientes sostienen que por lo menos la mitad de los millonarios de Silicon Valley adhieren al supervivencialismo y se preparan para una catástrofe, cada uno a su manera. Por otra parte, muchos declaran no querer dar detalles de la forma en que se preparan porque temen que cuando llegue el día les caigan en la casa todos los vecinos.

Ahora bien, ¿por qué este fenómeno se expandió tan fuertemente entre los mega ricos de Silicon Valley? Una de las hipótesis, propuesta justamente por uno de los millonarios entrevistados, afirma que son ellos quienes mejor comprenden el nivel de dependencia tecnológica en el que vivimos, que incluso organiza nuestro acceso a los bienes más fundamentales, y que a la vez están al tanto de los defectos de las tecnologías y su fragilidad ante posibles ataques.

Para decirlo de otra manera, la mayoría de estas personas se hicieron multimillonarias automatizando el trabajo, destruyendo sectores enteros de la industria, y temen que se desate una rebelión contra ellos. Es decir, no solo esperan una catástrofe natural, también puede ser una de clase.

Circulan otras hipótesis ligadas a dimensiones del orden de lo imaginario. Después de todo, como afirmaba el artículo del New Yorker, la idea supervivencialista está en el imaginario norteamericano hace décadas. Pero con mucha más potencia circula hoy en Silicon Valley, un lugar en el que el libertarismo funciona como una celebración de la autosuficiencia: nos gusta ayudar a los demás cuando podemos, pero antes que nada preferimos ayudarnos a nosotros mismos.

Por otra parte, los principales cuadros de Silicon Valley pasan buena parte de su tiempo a imaginar el futuro. Y en esas proyecciones del mundo del mañana hay utopías, pero también distopías. Y algunos optan por prepararse para el futuro más terrible.

Vil metal

Pero hay una tercera hipótesis. Y es que esta gente tiene tanto dinero que, incluso si una catástrofe es una hipótesis muy remota, no les cuesta nada prepararse para un eventual cataclismo. Tener casas por todo el mundo o un helicóptero listo para despegar en su casa no les representa un costo significativo en relación a su patrimonio.

En definitiva, tenerlos es fruto de un cálculo racional. La misma lógica que organiza buena parte de sus actividades laborales. Pero, además, estos tipos (porque la mayoría son tipos) tienen tanto pero tanto dinero que para los parámetros de la sociedad norteamericana ya tienen todo. Por eso tal vez se inventan una angustia superior, un objetivo más “trascendente”.

Si llega el fin del mundo, ¿será mejor tener que sobrevivir solos y rodeados de estos personajes o morirse?

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Christian Salamon

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