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Matrix desde una óptica trans

American Beauty. American Psycho. Fight Club. El fin del siglo pasado estuvo marcado por una seguidilla de películas en las que, de distintas maneras, la realidad era una fachada. La vida “segura” de la clase media alta blanca estadounidense era una mentira sostenida para tapar angustias existenciales. Mientras menguaba la primavera clintonista, parecía primar la visión de Tyler Durden, el alter ego ficticio del protagonista de Fight Club: “La publicidad nos hace perseguir autos y ropa, trabajar en empleos que odiamos para comprar mierda que no necesitamos. Somos los hijos del medio de la historia. Sin sentido ni lugar. No tenemos una Gran Guerra. No tenemos una Gran Depresión. Nuestra gran guerra es una guerra espiritual… Nuestra gran depresión es nuestra vida”.

Pero la versión definitiva de esta historia de fines-del-fin-de-la-historia no es ninguna de estas, sino Matrix, la primera película de gran presupuesto de las hermanas Lana y Lilly Wachowski (que por aquel entonces no habían salido del closet y las conocimos por otros nombres). Matrix revolucionó el cine de acción, generó millones de páginas de análisis serio y amateur, y obtuvo dos secuelas… por lo menos polémicas. Hoy, a 20 años de su estreno original, está a punto de estrenar una nueva entrega (¿Secuela? ¿Reboot? ¿Factory reset? Difícil saber por los trailers, tal vez un poco de todo)

Por aquel entonces la mayor parte de las discusiones alrededor de la película eran sobre sus referencias filosóficas(de la caverna de Platón al Desierto de lo Real de Baudrillard) o religiosas. Sin embargo, desde que ambas hermanas visibilizaron su identidad, una lectura posible se sumó (y fue incluso confirmada por las autoras): la de Matrix como un relato trans, narrado desde las profundidades del closet.

NEO

Pensé que eras un hombre

TRINITY

La mayoría piensa eso.

A finales de los 90s Internet comenzaba a ser fácilmente disponible para la clase media. En ese contexto, muchas personas enclosetadas tuvieron su primera aproximación a comunidades LGBT gracias al anonimato que ofrecía la red.

Matrix cuenta una versión fantástica de la misma historia. De día, Thomas Anderson es un programador de una empresa de software gris (todavía no se había masificado la idea del “lugar de trabajo feliz” que vendería Google durante la próxima década). De noche, es un peligroso hacker que entra en contacto con un grupo de “terroristas”.

Estos terroristas son un contraste brutal con el mundo convencional de su existencia diurna. Todos parecen salidos de una rave, o incluso de una sesión de BDSM. Trinity, el primer nexo de Neo con este mundo, no se parece en nada a un típico interés romántico de película de acción de su época. A los rebeldes de Morfeo les chorrea… disidencia.

NEO

¿Por qué me duelen mis ojos? 

MORFEO

Porque nunca los usaste.

El elemento central de Matrix es la disociación entre el cuerpo y la conciencia. Mientras las masas proyectan su “yo digital” a un universo creado por computadora, su cuerpo está preso de un útero cibernético, formando parte de la infraestructura de la Matrix.

Cuando Neo es desconectado de la Matrix por Morfeo, puede por primera vez experimentar su propio cuerpo. Sus músculos deben ser estimulados por electrodos. Sus ojos jamás experimentaron la luz.

Esta sensación de divorcio es una experiencia casi universal en la vida trans. Nuestros cuerpos no son realmente nuestros hasta que tomamos el control sobre los mismos al aceptarnos (aún si al final decidimos no modificarlos, lo que es 100% válido).

Morfeo describe a la presencia virtual de los humanos en la Matrix como una “proyección mental del ser digital”. Notoriamente, esa autopercepción es distinta del cuerpo tangible: no tiene puertos ni enchufes, el pelo es distinto, la ropa es distinta. Entrenando en el espacio virtual con Neo, Morfeo se lo hace explícito: “¿Crees que si acá soy más rápido o fuerte tiene algo que ver con mis músculos?”.

En nuestra realidad, es común que muchas personas trans tengamos nuestras primeras experimentaciones e interacciones como nuestro género real gracias a que podemos crearnos nuestra propia identidad en espacios virtuales. Cuando Matrix se estrenó, esto todavía era novedoso. Pero hoy existen, por ejemplo, proyectos como el Probador de Pronombres (una app que te trata en el género que elijas) o subreddits dedicados a esto mismo.

Aparentemente, este subtexto trans iba a ser explícito en la película con el personaje de Switch. En la versión final, Switch es una mujer de apariencia andrógina que sólo sirve de carne de cañón. En el guión original, la idea era que Switch fuera interpretada por un hombre en el mundo real y por una mujer dentro de la Matrix, resaltando la desconexión entre su cuerpo y su autopercepción. Lo único que quedó de eso fueron las palabras finales de su personaje: “No así”, le implora a Cypher cuando este va a desenchufarla.

AGENTE SMITH

¿Escucha eso, señor Anderson? Ese es el sonido de la inevitabilidad. Es el sonido de su muerte. Adiós, señor Anderson.

NEO

¡Mi nombre es Neo!

Este intercambio es el clímax de la escena del enfrentamiento en el subte. Neo está empezando a creer que es el Elegido, y se enfrenta a Smith, logrando resistirlo. Smith intenta matarlo tirándolo a las vías del tren, pero Neo saca fuerzas con sólo gritar su identidad. Si bien en 1999 nadie lo sabía, esta escena fue muy personal para una de sus directoras. Al recibir un premio de la HRC (una organización LGBT+ pionera en EEUU) en 2012, Lana Wachowski contó que alguna vez ella estuvo a punto de quitarse la vida. Cerca de la mitad de las personas trans tienen ideaciones suicidas en algún momento de su vida. Lana afortunadamente desistió a último momento. El método elegido habría sido arrojarse a las vías del tren.

Los Agentes son todo lo que los rebeldes no son. Así como Morfeo y su troupe son estéticamente discordantes, los Agentes son la  manifestación de la heterocisnorma. Señores de traje y corbata, con nombres como “Smith”, “Brown”  y” Jones”. En su primer encuentro con Neo, antes de que este salga de la Matrix, Smith es lapidario: “Usted está viviendo dos vidas. (…) Una de estas vidas tiene futuro. La otra no”. El desprecio de Smith por la rebeldía es tal que nunca llamará a Neo por su nombre elegido sino por el que le asignó al sistema: siempre es “Mr. Anderson”, con un énfasis muy fuerte en “mister”. Recuerda a esa agresión habitual hacia personas trans, nombrarlas con su nombre viejo o muerto o con un género con el que no se identifican.

Pero tal vez la mayor señal de que los agentes son la representación explícita de la heteronorma es la descripción que da Morfeo sobre ellos: “La Matrix es un sistema, Neo. Y ese sistema es nuestro enemigo. Miras alrededor y ves ejecutivos, docentes, abogados, carpinteros: las mentes de las personas que buscamos salvar. Pero hasta que lo hagamos, estas personas todavía son parte de ese sistema, y eso las convierte en nuestros enemigos”. Los agentes pueden ocupar el lugar de cualquier persona aún conectada a la Matrix. La heteronorma y la cisnorma funcionan de la misma manera. No se trata de “malas personas” puntuales que se pueden encontrar y combatir. Son sistemas que permean la conciencia de toda la población. Todes podemos ser (y somos) sus instrumentos sin darnos cuenta. No hay un enemigo concreto, porque el sistema está en todas partes.

MORFEO
Nunca dije que sería fácil, sólo que sería la verdad

(…)

NEO

No puedo volver, ¿no? 

MORFEO

No, pero si pudieras, ¿querrías hacerlo realmente?

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